No son (o somos) pocos los jugones que esperaban anhelantes el nuevo título de simulación del grupo de desarrolladores que, allá por mayo de 2005, consiguieron mirar cara a cara a todo un clásico de la simulación, Gran Turismo, cuya cuarta entrega había visto la luz unos meses antes de que apareciera el primer Forza Motorsport para Xbox.
La experiencia acumulada de los chicos de SCEA y Poliphony llevaro al título título de PS2 a un éxito indudable, pero la inexperiencia no fue un impedimento para que el debutante, el primer Forza, cosechara excelentes críticas de prensa y público en su debut en la primera consola de Microsoft.
Ya entonces, muchos hablaban de “diamante en bruto”, de un producto que sentaba las bases de lo que podría ser el mejor simulador de coches en consola de todos los tiempos. Ese simulador ya ha llegado. Y en gran medida ha cumplido con lo prometido.
Con la ventaja de haberse estrenado en el yermo terreno de las consolas de nueva generación, en las que los juegos de conducción de calidad brillan por su ausencia, auguramos al este título un éxito al menos similar al de su predecesor. Simulación pura, mil posibilidades en cuanto a la configuración del coche, un increíble surtido de coches reales, y un buen número de pistas a probar. ¿Qué más puede pedirse?
Hagamos un recorrido por las secciones más importantes de este espectacular título que huele ya a clásico, de tal modo que tanto los expertos, como los profanos en el mundo del motor sepan qué les ofrece “Forza Motorsport 2”.