Call of Duty 4 es probablemente el mejor shooter a nivel técnico de la nueva generación. Su peor defecto es la brevedad del modo campaña, que por otro lado no tiene otra consecuencia que dejarnos con ganas de más. Y ahí entra el modo multijugador con toda su lista de características que nos enganchan, y nos invitan a jugar siempre "una más".
La posibilidad de subir de nivel y desbloquear "ese modo de juego que tan buena pinta tiene", o "ese arma con el que seguro que me convierto en el mejor de la partida", es lo que nos mantendrá pegados al mando, y lo que hará que las diferentes modalidades de partida sean endiabladamente divertidas: unas más frontales, otras más tácticas, pero todas endiabladamente divertidas.