Nos encontramos frente al primer gran RPG de la nueva generación de videoconsolas, y dentro de poco vamos a recibir otros tantos como Lost Oddysey, The Last Remnant... que seguramente superarán a Blue Dragon en muchos aspectos.
Pero hoy por hoy, este título desborda calidad por los cuatro costados, sobre todo en el apartado artístico. La música, la ambientación, los escenarios, el diseño de los personajes y del mundo que los rodea... todo ello desprende una atmósfera tan especial – y nostálgica – que no se puede dejar pasar por alto. Y es que Blue Dragon busca eso, despertar a los jugadores de los RPG’s clásicos, que estaban hastiados de tanto Final Fantasy futurista y con historias repetitivas. Blue Dragon se juega como si fuese una película de animación japonesa. Desde el principio, te sumerge en su desarrollo, y sus personajes tienen un carisma que echábamos a faltar desde hacía años. La inversión realizada en cuidar hasta el más mínimo detalle debía tener su recompensa, y los jugadores lo agradecemos.
Blue Dragon te gustará si echas de menos los RPG’s más puros, con historias conmovedoras y personajes inolvidables. El único pero que se le puede achacar es que, debido al género en el que se enmarca, ha de ser jugado con tiempo y tranquilidad, ya que tienes muchísimas horas de partida por delante para disfrutar de todos los detalles. Si eres de los que sólo tienen media hora para echar una partida a la consola después del trabajo, no podrás apreciar como es debido la historia de Blue Dragon, y quizás no es el género que estás buscando.
Aun así, siempre podrías pensártelo dos veces, y sacar un poco de tiempo para él, porque te aseguro que no te arrepentirás.