Si habéis jugado a cualquier RPG de consola, éste no os sorprenderá. Exploración de un vasto mundo, visitas a poblados, reunión de habilidades y objetos únicos y combates por turnos. Una fórmula que lleva funcionando desde las primeras Nintendo, y que no tiene por qué cambiar jamás.
En las zonas civilizadas, podremos descubrir nuestras próximas misiones, y dialogar con los personajes, además de guardar la partida, abastecernos de armas y provisiones y recuperar fuerzas.
Cuando salgamos al “mundo salvaje”, nuestra tarea será cumplir alguna misión, encontrar algún objeto concreto, o simplemente llegar al siguiente pueblo o ciudad, y así hacer avanzar el desarrollo de la historia.
En los combates, hay algunas novedades que se han introducido respecto a otros títulos del género. No tendremos combates “por sorpresa”, sino que en todo momento veremos a los enemigos por el escenario, y nosotros podremos decidir si atacarles o esquivarlos. A veces, no será posible escaquearnos, porque estarán custodiando algún cofre o una puerta, pero otras simplemente podremos pasar de largo.
También podremos luchar contra varios grupos de enemigos que se encuentren en nuestro radio de alcance. Dependiendo del tipo de enemigos que incluyamos, se dispararán ciertos eventos que condicionarán la pelea.
Los combates se realizan con las “sombras dragón”. La sombra dragón es la personificación de la fuerza espiritual de los personajes, y se utiliza para atacar o utilizar magia.
A medida que ganemos combates, iremos adquiriendo experiencia, y nuevas habilidades. Podremos decidir la clase de nuestro dragón, para que sea capaz de utilizar un tipo de magia u otro, o combinar varios. Pero esto es algo que se os explicará a medida que vayáis avanzando en la partida.
Algo que no nos ha convencido demasiado son los menús. Presentan una estética visualmente pobre, y muy vacía. Hay mucha información de los objetos y las magias, pero sinceramente, pensamos que en otros títulos, sin hacer ningún alarde técnico; los menús están mucho más cuidados y son más atractivos.
Pero este último detalle no es en absoluto un motivo suficiente para valorar negativamente la experiencia jugable de Blue Dragon. El control es correcto, y tanto los menús como la realización de acciones y ataques son suficientemente intuitivos, por lo que; sin destacar demasiado sobre el resto de apartados, podríamos decir que en general es más que correcto.