Si leéis cualquier otra crítica de otros medios especializados diferentes a Canal Juegos... para empezar ¡muy mal hecho! ¡No deberíais hacerlo! Vale, ahora en serio. Si os informáis por otras páginas, foros, blogs... o incluso preguntáis a conocidos que lo hayan jugado, os sorprenderá la disparidad de opiniones que existe respecto a la calidad gráfica de Blue Dragon. Habrá quien os diga que los escenarios pueden llegar a ser monótonos y vacíos, y otros a los que les encante la estética del juego. Nuestro consejo es que os empapéis viendo imágenes y vídeos, y que luego decidáis por vosotros mismos, porque Blue Dragon es un juego que no deja a nadie indiferente.
Según la modesta opinión del que os escribe, la calidad gráfica es espléndida. Los personajes parecen sacados de cualquier anime de Toriyama, y es una delicia verlos en movimiento. Las escenas cinemáticas se suceden a menudo, introduciendo escenas o aclarando partes del argumento, y en estos momentos agradecemos que los productores del juego se decantasen por el creador de Dragon Ball para dar forma a los personajes del juego. Sobre todo a los dragones, realmente espectaculares.
Respecto a los escenarios, es cierto lo que dicen por ahí. Podemos entrar en una cueva y encontrárnosla prácticamente vacía, aparte de las rocas y estalactitas que cuelgan del techo. Pero, ¿no estáis cansados de encontraros en todos los juegos escenarios absurdamente repletos de objetos inútiles? Sí, hablo de esas cajas enormes de madera que aparecen en lugares inhóspitos sólo para hacer relleno. Si yo entro en una cueva abandonada, espero encontrármela vacía, qué queréis que os diga. Así que en este sentido, podría decirse que el juego es suficientemente realista como para no introducir elementos innecesarios en los escenarios.
Además, no sólo de cuevas está formado el vasto mundo de Blue Dragon. Nos desplazaremos por poblados, fortalezas voladoras, mazmorras... cada una decorada con un estilo único y muy realista, haciendo gala de todo tipo de efectos de luces, sombras y colorido. Y escenarios enormes, sin efectos de niebla ni nada parecido. Por ejemplo, recuerdo un campamento en mitad de un desierto en el que se apreciaba el efecto del calor que emana del suelo, y del polvo y la arena inundando el ambiente. Algo que hasta ahora no había visto en ningún RPG, donde todo suele estar tan perfectamente colocado que se hace irreal y forzado.
Respecto a los combates, a medida que avancemos irán ganando en espectacularidad, ya que los personajes y sus dragones adquirirán nuevas habilidades, y más de una nos dejará con la boca abierta. Especialmente los ataques que hacen que nuestra sombra – el dragón azul – adquiera forma corpórea, momentos en los que es mejor soltar el mando y contemplar el espectáculo.