Desde que se empezaron a ver las primeras imágenes del juego, los primeros vídeos e incluso la beta multijugador de la pasada primavera, el único aspecto de Halo 3 sobre el que se ha especulado, del que se ha dudado, son sus gráficos. Nadie dudaba sobre su argumento, su música, su jugabilidad, su apartado multijugador… pero mucho se ha dudado (y con razón) de su calidad gráfica. Seamos claros pues.
Siendo Halo 3 el juego insignia de Xbox 360, es lógico esperar que haga gala de los mejores gráficos de la consola. Pero la realidad es que, pese a tener unos gráficos estupendos, no son los mejores que hemos visto en esta nueva generación. Un año después de su lanzamiento, Gears of War sigue manteniendo ese honor, y por lo que parece así seguirá durante un tiempo. Halo 3 tiene unos gráficos muy buenos, pero con varios aspectos mejorables.
El protagonista del juego, el Jefe Maestro, tiene un nivel de detalle soberbio, merecedor de un 10: da gusto observarlo con calma, en las escenas cinemáticas creadas con el propio motor del juego. Lo mismo podemos decir de su antaño Némesis, el Inquisidor, que ahora luchará codo con codo con él. Sin embargo, e incomprensiblemente, sus compañeros de batalla, soldados y personajes varios, no han llegado al otro lado del salto generacional. De hecho, algunos de ellos (y de ellas) incluso se han descalabrado en el salto: pobre modelo poligonal, texturas faciales casi inexistentes, poco realismo en sus movimientos… una pena.
Otro aspecto negativo del juego son algunas, reitrero: algunas, texturas de los escenarios. Mientras en la mayoría de casos vemos texturas detalladas, a las que se aplica un precioso bump mapping de forma perfecta, en otros momentos veremos texturas que no da la talla. Estas texturas suelen estar cubiertas de hierba, piedras o elementos decorativos que las ocultan parcialmente, pero están ahí.
Puede que me deje algo, pero la realidad es que hasta aquí llegan todos los aspectos menos trabajados a nivel gráfico. Y esto es siendo muy puntilloso. A partir de ahí, todo lo demás son virtudes, que convierten a Halo en un juego con un aspecto visual, aunque no excelente, muy notable. Los escenarios siguen teniendo esa bella factura propia de la saga de Bungie: enormes (y quiero decir ENORMES), y espectaculares. La iluminación es perfecta, tanto a nivel de iluminación dinámica, como de bump mapping, de efectos de luz celestial que se cuela entre la vegetación o de contraste luz/sombra.
Los escenarios (si, no puedo evitar seguir dándoles vueltas) están ambientados en Africa del Este, lo cual se traduce en zonas de densa vegetación selvática y áridos valles de sábana África. Estos lugares son testigo de momentos sublimes, sobretodo cuando alguna nave voladora hace acto de aparición: la visión de la excavación de Nueva Mombasa, que ya vimos en el vídeo de presentación del juego en el E3 2006, es simplemente sobrecogedora. Los elegantes Banshees y los espartanos Pelicans convierten una violenta batalla entre civilizaciones en una obra de arte digna de una película (y quizás lo acaben siendo).