El mundo cambió cuando Aziraal, el Dios de la Guerra, fue abatido durante una sangrienta batalla hace mucho, mucho tiempo. Los orcos perdieron a su líder espiritual y huyeron hacia las tierras del Sur. Trescientos años después la localización de la tumba de Aziraal sigue sin ser conocida gracias a que el resto de los dioses no quisieron compartir su secreta localización con los mortales.
Sin embargo, cuando una expedición descubre un templo antiguo dedicado a una divinidad sin nombre, las facciones más poderosas de Antaloor creen haber descubierto el secreto. La paz se ha roto... La historia de Two Worlds comienza en un época de guerra, donde los orcos han abandonado su exilio y amenazan con derrocar el Reinado de Cathalon. Mientras tanto un héroe, un vagabundo caza recompensas, busca desesperadamente alguna pista que le ayude a encontrar a su hermana, desaparecida durante un ataque a su asentamiento tres años atrás. Un misterioso extranjero le ofrece cierta información que le obliga unirse a la Hermandad Oscura. Ha llegado la hora de que tomes tu papel en la historia y de descubrir los misterios que se ocultan en un mundo al borde del colapso...
Así empieza, haciendo un poco de retrospectiva, la historia de Two Worlds, un nuevo intento de acercar al gran público el género del rol y que debía seguir la estela del éxito de Oblivion. Sin embargo, y a diferencia de la versión para compatibles que ha cosechado buenas críticas, esta conversión para consolas de sobremesa no tiene el acabado que le permita recibir tantos halagos. Veamos por qué.