Los viejos rockeros empezamos a disfrutar de los videojuegos con el mítico Pong. En él podíamos manejar unos píxeles en forma de palo para conseguir que otro amasijo de píxeles en forma de pelota cuadrada rebotaran y de esta manera devolver la jugada, así podíamos pasar horas y horas (además era multijugador). ¿Quién no alucinó, hace más de 25 años, al ver semejante engendro en su televisor?
Table Tennis es la respuesta Next-gen a ese juego que quedó grabado con letras de fuego en las mentes de aquellos jóvenes. Rockstar se ha tomado muy en serio el reto de entrar en el género de la simulación deportiva y el demostrar que está preparado para dar el salto a las consolas de nueva generación.
Un título con tan poca profundidad tiene que tener dos características indispensables: por un lado la facilidad de uso y por otro lado la jugabilidad. En este caso las dos se cumplen sobradamente. ¿Será cierto tanto realismo cuando arranquemos el juego en nuestras consolas? La respuesta es: SÍ. Todo lo que hemos visto, hasta el momento, parece indicar que el nuevo título de R* es impresionante.
La usabilidad del pad se ha estudiado hasta el último detalle. Podemos: realizar cuatro golpes diferentes con los botones, movernos con los direccionales y efectuar acciones especiales con los gatillos. Todo de manera muy fácil y a mano. En pocos minutos estaremos familiarizados con todo tipo de golpes aunque dominar la técnica nos requerirá media docena de horas.
El apartado gráfico merece capítulo a parte porque es sencillamente impresionante. El nivel de polígonos es brutal, las formas y las texturas son perfectas. Ningún juego de simulación deportiva ha llegado a este nivel todavía, aunque es cierto, que no hay público y que sólo tenemos dos jugadores en pantalla. Evidentemente, este realismo va acompañado de una velocidad endiablada y le da al juego el dinamismo que necesita ya que el ping-pong es un deporte rápido. Otra de las grandes aportaciones al género es: el “tiempo bala”, que obtendremos cuando nuestra barra de concentración crezca. El tiempo se para, ralentizando la acción para poder calcular perfectamente dónde queremos enviar el siguiente golpe. Sencillamente genial.
Los modos de juego son los habituales: exhibición, carrera y online. Los modos de un solo jugador pueden llegar a cansar. A pesar de ello, son indispensables para poder tener un jugador con las destrezas suficientes que le permitan competir, en igualdad de condiciones, con el resto de los jugadores que podemos encontrar en XBox Live!