Que la cuarta entrega de Call of Duty iba a suponer una revolución dentro de la saga, era algo que se sabía desde hace tiempo y que sus desarrolladores se habían preocupado por hacer saber. Un estancamiento excesivo en la temática de la segunda gran guerra del siglo XX, y también en una jugabilidad demasiado arcaica, habían llevado a la saga a un punto sin retorno. Su tercera entrega fue sin duda la más criticada en muchos de los aspectos ya comentados: jugabilidad, guión e incluso, en el apartado multijugador.
Quizá por esto - quizá no- este último apartado aparece especialmente bien cuidado en este título. Y no nos referimos sólo al aspecto técnico, que ya comentaremos, si no a una inusitada profundidad que añade al juego muchas de las horas que le faltan en el modo campaña, uno de los pocos puntos débiles del juego. Gracias a esa profundidad podremos hacer avanzar a nuestro soldado a través de 55 niveles que aumentarán nuestro rango militar y con ellos se nos irán desbloqueando nuevas opciones de juego. Algo que ya apuntaba el Halo 3, y que dejó a medias.
Infinity Ward, compañía que retoma el desarrollo tras el parón que supuso el anterior título, ha querido devolver el éxito que obtuvo con sus primeras entregas, y todo apunta a que lo está consiguiendo e incluso superando. Prepárense para la guerra real, para la llamada del deber; esto es Call of Duty.