El rugido de los motores de alta cilindrada es algo que todo buen juego de coches debería reproducir con total fidelidad, y PGR 4 lo cumple a la perfección, como no podía ser menos. El sonido es totalmente impecable, y sigue siendo algo más que un detalle, pues nos ayudará a posicionar los coches detrás nuestro (siempre y cuando tengamos altavoces envolventes) y evitar adelantamientos por sorpresa.
La música también se lleva una buena nota en la nueva creación de Bizarre, pero he de decir que pese a contar con temas de bandas del calibre de Goldfrapp, Incubus, My Chemical Romance u Ojos de Brujo, no alcanza el nivel de PGR 3, en el que teníamos algunos temazos de The Chemical Brothers que ponían los pelos de punta. Se mantienen, eso si, los temas de música clásica de Mozart, Beethoven y Wagner, con los que esto de conducir se acerca aún más al arte.