Lo primero que debemos señalar es que resulta complicado crear un score musical que acompañe en una aventura que puede prolongarse más de 40 horas sin que termine cansando. Así que se ha optado por la discreción y la quietud en la banda sonora, lo que resulta hasta beneficioso para que no terminemos hastiados y optemos por escuchar la música almacenada en el disco duro.
El segundo elemento, que ha generado polémica, ha sido el asunto del doblaje, inexistente, al castellano. Algunos pensamos en su día que bueno, no sería tan malo porque el juego está subtitulado, pero basta con jugar un poco para darse cuenta de que no hay excusa que nos valga. Las voces en inglés están muy bien, son consecuentes con cada personaje, bien entonadas, una actuación adecuada… pero las queríamos, las necesitábamos en castellano.
Los motivos, no sólo el egoísmo por no tener que leer o por la exigencia tan alta generada por los doblajes al castellano de títulos como Bioshock, Halo 3 o Blue Dragon. Es sencillamente porque algunas conversaciones son demasiado rápidas como para que nos dé tiempo a leerlas o porque cuando las letras aparecen delante de un fondo muy claro no se ven; porque siempre nos aparece el nombre de la persona que está hablando delante de sus frases como si se tratara de una obra de teatro leída, porque nos impide deleitarnos con la belleza de los personajes y conversaciones al centrarnos en los subtítulos. No hay excusa que nos valga, Mass Effect pierde valor al no estar completamente localizado al castellano.