Lost Odyssey tiene toda la pinta de convertirse en una franquicia de éxito en XBOX 360 para Mistwalker, al igual que ya lo es Final Fantasy para Square-Enix. Sakaguchi ha dejado claras sus intenciones de trasladar sus logros a su nuevo estudio, aunque aún le queda camino por recorrer. Nos encontramos ante un gran juego, con un estilo que aúna la mejor jugabilidad de los RPG clásicos con gráficos de nueva generación, y un apartado artístico sobresaliente. Sin embargo, cojea en dos sentidos. El primero es, hasta cierto punto; perdonable. Y es el del apartado gráfico. Aún siendo impresionantes, algunas texturas y animaciones dan la impresión de estar por terminar de pulir, y en alta definición desmerecen aún más. Aunque también os digo que hay que ser un poco perfeccionista para acusarlo. El segundo punto flaco del juego, es la historia. Tenemos un argumento atractivo y narrado de una forma conmovedora a través de los relatos... pero la forma en la que se ha encajado con el desarrollo del juego no acaba de convencer del todo. Más bien parece una excusa para decirnos "ve aquí y haz esto" a lo largo de cincuenta horas, y aunque el argumento es intrigante y conmovedor, nos deja un papel demasiado testimonial en el desarrollo del juego. En un RPG clásico había cientos de enigmas abiertos, constantemente estaban pasando cosas interesantes para no aburrirnos y nos sentíamos parte de la historia. No hay más que jugar a Dragon Quest V o Final Fantasy VI. Además, los fans de este género clásico ahora tenemos entre 20 y 30 años, y no nos hubiera importado un argumento más maduro y con más gancho. Los personajes tienen el carisma suficiente como para conseguirlo.
Pero no malinterpretéis estas últimas conclusiones: Lost Odyssey es un gran juego, y posiblemente ahora mismo es lo mejor de esta nueva generación en cuanto a RPG se refiere. Pero le ha faltado esa culminación que tienen los "triple A" para convertirse en un título histórico. ¿Imprescindible? Sí. ¿Impecable? Casi.