Si alguna faceta del juego brilla por debajo de las demás es esta; ello se debe a algunos fallos e imperfecciones que aún nos cuesta comprender teniendo en cuenta lo trabajado de la mayor parte del apartado técnico. Un mayor compromiso con este apartado hubiera dejado al juego muy cerca del 10.
Como ejemplo podríamos comentar el modelado de los coches. En líneas generales, el trabajo hecho con los coches es absolutamente magistral, tanto por los detalles incluidos en cada uno de ellos, como por el impresionante número de polígonos que los componen, ofreciendo un acabado verdaderamente realista. Con todo esto resulta imperdonable comprobar que, una vez más en un juego de coches, debemos “tragar” con el aliasing (dientes de sierra), defecto gráfico que muchos creíamos desterrado de nuestras pantallas con el estreno de esta nueva generación.
Por lo demás, el aspecto gráfico convence en gran medida, presentándose con un framerate bastante estable (60 fps) - aunque apreciaremos algún “enganchón” al comienzo de las carreras -.
La iluminación es completamente dinámica e incide en todas y cada una de las partes de nuestro bólido y en el de nuestros contrincantes. Especialmente brillante resultará la forma que tiene de incidir en algunos tramos del asfalto, que unido a las excelentes texturas le otorga un aspecto foto-realista.
Un juego de estas características quedaría cojo si no pudiera decirse nada bueno de su ambientación y diseño de las pistas, y en este apartado “Forza Motorsport 2” saca un sobresaliente. Si bien, esta nota queda algo ensombrecida por la no inclusión de más circuitos reales, la verdad es que disfrutaremos recorriendo algunos de los clásicos del primer Forza, tanto circuitos urbanos como exteriores, en los que gozaremos con su nivel de detalle. Merece la pena en algunos casos utilizar la opción de carrera libre para recorrer pausadamente alguno de dichos circuitos contemplando el cielo, las calles y esos paisajes tan cuidados.
Una de las partes más controvertidas del motor gráfico de este juego ha sido el apartado de las físicas. En muchos, y muy reconocidos, títulos de simulación, la deformación de los coches tras los accidentes brilla por su ausencia, y es algo que sin duda le resta realismo a la experiencia de conducción. Forza, ha querido dar un paso más allá de lo hasta ahora visto, y nos ofrece en este título una espectacular respuesta del modelado de los coches ante los impactos. Y no solo se deformará y rayará la chapa, sino que cada golpe influirá negativamente en alguna faceta de la conducción de nuestro coche. Pero eso ya lo veremos más adelante…
Como último apunte, me gustaría comentar que muchos echamos en falta la inclusión de una cámara interior, de cabina, pues en gran medida es la cámara que ofrece mayor sensación de realismo al usuario, siempre que esté correctamente implementada.