El apartado gráfico del juego es
francamente espectacular. Si cierto es que, por momentos y
dependiendo de la fase, la calidad gráfica baja, en general el
juego nos muestra un aspecto muy agradable a la vista, con muy buenas
texturas y efectos especiales que dotan al juego de un aspecto
sobrenatural genial. Los escenarios son amplios aunque muy limitados
y lineales. No obstante, el resultado técnico es muy bueno,
con unas texturas que gran calidad y una variedad altísima.
Ryu viajará del Japón del futuro al rural, de Nueva
York a Rusia o Venecia y de la selva amazónica a las grandes
masas glaciares del ártico. Como veis, pocos continentes nos
faltarán por visitar en la piel de Ryu. El resultado es
desigual, pero más que correcto y casi sublime en la gran
mayoría de casos. Algunas pantallas, como el monte Fuji, Nueva
York o ciertas catacumbas, presentan un acabado más modesto.
Los personajes del juego están
bastante bien trabajados. Los principales como Ryu o Sonia, así
como los enemigos más importantes presentan un aspecto muy
bueno. Ryu se mueve muy fluidamente y pese a que posiblemente la
textura de su traje se vea excesivamente sencilla, su aspecto es muy
bueno. La agente de la CIA, Sonia, despistará nuestra atención
con su exuberante busto, así que, por desgracia, no me he
fijado demasiado bien en el resto del cuerpo. Los enemigos
principales, como los demonios máximos o Genshin, presentan un
aspecto fantástico, aterrador, muy detallado. Alexei,
Zedonius, Volf o Elisebet, los demonios máximos, su aspecto es
de lo mejorcito del juego. Personalmente me quedo con Volf, un hombre
lobo de cuatro brazos y una boca que impresiona bastante.
Entre los enemigos del montón,
podemos destacar que hay gran variedad de clases de enemigos, pero
por desgracia, cada clase presenta un solo diseño. Dentro de
este grupo encontramos aterradores hombres lobo, ninjas mutantes con
forma arácnida, demonios alados o bichos mecánicos
bastante “toca-huevos”. Sin embargo, lo mejor no es que
encontraremos decenas de enemigos a los que machacar. Lo mejor, sin
duda, es que los podemos desmembrar con nuestra espada, partir por la
mitad con la guadaña, podemos aplastar sus cráneos con
el báculo lunar, etc. Y es que, en Ninja Gaiden II, los
enemigos menores son 100% desmenuzables. Bastante sangriento la
verdad, pero muy visual.
En general, el juego empieza con un
apartado gráfico sobrio, incluso en algunos momentos los
pantallazos que vemos son más bien normalitos gráficamente,
pero a medida que la aventura avanza, el juego mejora mientras se van
incorporando a la historia efectos como la lluvia (ya sean de agua o
de sangre), las llamas, el hielo, etc. Todos ellos recreados en
pantalla de forma magistral y con un aspecto realmente atractivo para
nuestros ojos. Y es que son estos efectos especiales los que van
subiendo el listón de un juego muy correcto, que tiene una
puesta en escena francamente impactante (esto queda patente en las
últimas pantallas del juego, geniales e impresionantes). Para
el recuerdo quedarán escenas como el descenso de Ryu a los
infiernos, o la lucha contra Volf en un coliseo, en el que una
marabunta de hombres lobo serán los espectadores de la
contienda o la impresionante lluvia de sangre en la selva amazónica.